Estamos en pleno puente en la ciudad y la pregunta del millón es: ¿a dónde llevamos a los niños para que se diviertan sin que sea el típico plan aburrido? La respuesta está en un clásico infalible de la CDMX: el Papalote Museo del Niño. Del 29 de abril al 3 de mayo, se está llevando a cabo el Festival Papalote, y este año Lala Yomi se sumó a la fiesta con una experiencia que combina juego, aprendizaje y, lo más importante, nutrición.
Bajo el lema “crecer es divertido”, la marca armó dinámicas padrísimas para que los peques aprendan sobre nutrición mientras juegan. Aquí les desgloso los puntos clave de por qué vale la pena darse una vuelta este fin de semana:
• La Lonchera Saludable: Armaron un espacio dedicado exclusivamente a resolver uno de los mayores problemas de los papás: ¿qué les mandamos a la escuela? Aquí van a encontrar opciones prácticas, divertidas y nutritivas para el día a día.
• El alivio de los productos “Sin Sellos”: Este es un golazo. Todo el portafolio de Lala Yomi (leches saborizadas, yogurt bebible y queso tipo petit suisse) no tiene los temidos sellos de advertencia. Están reducidos en azúcar y grasas, pero adicionados con vitaminas, calcio y proteína.
• Aprender jugando: Como bien dice Eunice Nava, Gerente de Marketing de la marca, la idea no es darles una clase aburrida de nutrición, sino usar los circuitos y el entorno inmersivo del Papalote para que descubran los beneficios de los lácteos de forma súper lúdica y natural.
Al final, es una experiencia donde ganan todos: los niños se divierten como locos en el museo y los papás se llevan herramientas reales (y opciones de snacks confiables) para la crianza diaria.

“A ver, todos sabemos que el Papalote es una garantíat de diversión en la ciudad, pero lo que rescato muchísimo de esta activación es el tema de los alimentos sin sellos. Hoy en día vas al súper y casi tienes que ser nutriólogo para armar una lonchera decente.
Que marcas como Lala Yomi te ofrezcan la leche de sabor o el yogurt que los niños aman, pero formulados para no tener exceso de azúcares ni sellos frontales, es una verdadera tranquilidad. Además, enseñarle a los niños a comer bien a través del juego es mil veces más efectivo que regañarlos en la mesa. Si andan en la capital este fin de semana y no saben qué hacer, este es el plan ideal para matar dos pájaros de un tiro: entretenimiento del bueno y tips de bienestar para la familia.”
